Trabajo mucho aquí, sí. Pero soy feliz. Empiezo a ser tan feliz como en aquellos tiempos de mortal en que compartía mis días con mi esposa y mis dos pequeñas. La buena noticia es que mis captores se han convertido ya, a estas alturas del pculiar ‘secuestro’ que aquí os narro cada día, en entrañables compañeros a los que empiezo a coger cariño. Viven pendientes de que no me falte nada. Y hasta me han regalado un pequeño utilitario, o vehículo a motor, con el que recorro las calles y realizo el trayecto que me lleva de la oficina al hotel y del hotel a la oficina.
El coche no está nada mal. Pequeñito, pero veloz. Lo manejo con soltura y hasta me estoy planteando sacarme el carné de conducir en cuanto tenga unas horas libres. ¿Podré legalizar mi situación de 'resurrecto' aportando algún documento sacado de la Red? Ahora bien, lo que más ilusión me hace es permanecer conectado con el mundo incluso a bordo del mismo. ¿Qué cómo lo consigo? ¿Queréis saber de verdad cómo lo hago? Muy fácil. Gracias al Parrot Mki9000 , el kit mano-libres que me permite hablar con mis compañeros sin problemas al mismo tiempo que realizo un desplazamiento y efectúo maniobras al volante.
Ni en el más grande de mis sueños fue posible nunca mantener comunicación con el resto del mundo a bordo de una carroza. Desde luego que, visto lo visto, las cosas os han ido muy bien sin mí en el mundo civilizado. Me alegro, cada día más, de haber vuelto del más allá para certificarlo. No sé hasta dónde serán capaces de llegar estos ‘inventores’ que me han traído hasta aquí. Pero de lo que sí estoy seguro es de que no van a dejar de sorprendernos. Sobre todo a mí. Me siento orgul loso de haber sido el elegido para comprobar que son capaces de hacer posible cualquier milagro. Que el buen Dios los bendiga.
Comentarios