Aquí estoy, en Bilbao. Me han trasladado definitivamente a la Oficina Vodafone que tenemos en esta ciudad tras dos semanas de intenso trabajo en Madrid. De modo que 'kaixo' y 'egunon' a todos los bilbaínos que me estáis leyendo. Era lo anunciado y, en realidad, estaba deseando conocer a fondo (lo otro habían sido viajes esporádicos) la capital de Vizcaya.
Entre otras muchas cosas, por el nivel gastronómico que se da en este lugar. Inenarrable, sobre todo para alguien como yo que viví a base de hamburguesas y 'fish and chips' en mis países de origen. No os podéis hacer una idea de lo que agradece mi estómago cada 'pintxo' que ingiero. Por no hablar del bacalao al pil-pil. Por cierto, esto de ser un ente resucitado puede verse, desde fuera y a priori, como un problema de difícil solución. Pero tiene sus ventajas. Entre ellas, la de no engordar ni un miligramo por mucho que coma. Yo que en vida tuve siempre cierta tendencia a engordar, me veo ahora disfrutando de pantagruélicos 'homenajes' que hacen mucho más grata, si cabe, mi existencia entre vosotros.
Ha sido aterrizar (¡por cierto, eso en lo que he volado sí que era un pedazo de avión y no el hidroala que yo inventé!) y todavía estaba a bordo del bizkaibus, camino de la ciudad, cuando tenía alojamiento y cita en dos restaurantes que he encontrado navegando en internet. ¿Que cómo lo he hecho? Sencillo. Siempre llevo encima, por los problemas que pueda encontrar en mi camino, la nueva BlackBerry Storm. Y el caso es que siempre responde solventando mis dudas al tiempo que me permite hacer todo tipo de lla-madas telefónicas. Lo dicho. Cualquiera diría que se trata de mi última novia. Desde que la conocí, no salgo de casa sin ella. Mi pequeña BlackBerry. Luz de mi vida, fuego de mis oídos. Me alegro de que no sea de carne y hueso, sino de plástico y cristal. Imagino que caería rendido a sus pies en caso de ser fémina en vez de artilugio. Os lo aseguro. Ni mi queridísima esposa Mabel, que en paz descanse desde hace un siglo, estaban tan a mi lado como esta nueva compañera. Además, con la Tarifa Plana BlackBerry ilimitada puedo navegar en internet sin límites. Ya os seguiré contando. Hasta mañana. O, como se dice aquí, 'bihar arte'.
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