Pues sí, es cierto. Esta gente trabaja cuando y donde quiere con Oficina Vodafone. Llevo tres días con ellos, 'espiritualmente' repartido entre Madrid y Bilbao, y ninguno de ellos ha dejado de teclear frente a su PC, ni de recibir llamadas en los teléfonos fijos, ni de efectuar llamadas a través de sus teléfonos móviles. Porque, según me han explicado al fin, esas misteriosas cajitas de colores que nunca separan de sus orejas son teléfonos.
Teléfonos móviles con categoría de fijos. O sea, teléfonos fijos reinventados. Es decir, teléfonos accionados por sonidos que son capaces de transmitir todo tipo de sonidos, incluida la propia voz. Digamos que todo parecido con aquellas versiones experimentales de mis anterior vida, es pura coincidencia. El caso es que este descubrimiento me ha hecho sospechar que mi 'cuerpo incorrupto' se encuentre en estos momentos en la dimensión de un futuro más que lejano.
2009. Enero de 2009. Me confirman que estamos a 22 de enero de 2009. He intentado por todos los medios contactar, mediante uno de los teléfonos que aquí me han prestado, con algún experto en materia de viajes temporales, pero me ha resultado imposible. Por más que la señorita de información telefónica ha dado muestras de su enorme amabilidad. Es un hecho demoledor. Herber George Welles. Con hache y uve doble. Más conocido como H. G. Wells. Viejo amigo y autor de 'La máquina del tiempo', no consta como abonado.
Una pena. Su ayuda me sería de lo más valiosa en estos días de confusión y extrañeza. Tanto o más como la que recibo al prestar atención a los artilugios que utilizan en su trabajo cotidiano mis captores. Tras cada palabra suya me topo con un acertijo cuya resolución, estoy seguro, me llevará de nuevo a mi existencia en libertad en mi Estados Unidos del alma o con mi gente (¡echo tanto de menos a Elisa May y a Marion!).
El caso es que sigo aquí. Obligado a comunicarme con vosotros a través de este blog. Esta mañana, por ejemplo, a primera hora, he escuchado al jefe de mis secuestradores referirse al Parrot MKi9000 como el kit manos libres Bluetooth. Ahí es nada. Al principio pensé que se referían al loro que sirve de mascota en esta especie de empresa que es un cruce entre frenopático y barco pirata. Pero luego reparé en que se trataba de un diminuto artilugio con el cualquiera puede comunicarse, como si estuviera hablando con su querida esposa en el comedor, a distancias inimaginables. Parrot MKi9000. Veré si puedo hurtar uno para analizarlo y dar aquí noticia de su funcionamiento. Dadme tan sólo unas horas. Buenos días, y buena suerte.